Decidir

Decía Vallejo:
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro 
tal vez un jueves, como es hoy de otoño. 

Nunca había sentido la muerte tan presente, incluso cuando todos los que amas comienzan a morir y las circunstancias de la vida traen a ti muerte en todas las presentaciones que te imagines.

Es claro, todos vemos la muerte de la gente que más amamos, es el ciclo, es parte de aceptar la fugacidad de nuestra existencia.

Me topé con el comentario más doloroso que he leído y no es por presumir, pero he leído bastante sufrimiento en mi camino… esos artículos que hablan sobre gente que muere durmiendo a causa de una hipoglucemia o sobre alguien que confunde la CAD con una simple gripe. He sentido dolor por madres que dejan morir a sus hijos por desinformación y miedo al tratamiento con insulina. Casi todas las semanas, veo en las comunidades virtuales alguien que comparte la muerte de algún familiar que vivía con diabetes.

Tenemos el control. No creo que exista un padecimiento en donde el paciente tenga tanto control y decisiones sobre su tratamiento como lo es al vivir con diabetes tipo 1. Las decisiones no sólo se encuentran cimentadas en unos buenos números y bienestar físico, hay decisiones que se encuentran impulsadas por el cansancio mental que conlleva cargar con esto todo el día. 

“Si dejo de administrarme insulina ¿Cuántos días de vida me quedarían?”

Te paraliza la vida, porque ¿Quién no ha estado cansado de todo esto? Si algo he aprendido, es que los que vivimos con diabetes intentamos tener una armadura de poderío frente al mundo, vamos por la vida demostrando lo poco que nos duele picarnos, sangrarnos, observar meticulosamente lo que comemos… Sí, lo hacemos, sí somos fuertes, sí, no nos gusta que la gente se compadezca de nosotros. 

Hay algo maravilloso en las comunidades en línea, todos nosotros nos mostramos tal y como somos, todos comprendemos que somos muy fuertes día a día, pero también sabemos lo difícil que es, lo terrible que es despertar todos los días y cargar con todo esto. La empatía de alguien que vive con ello nos hace sentir en un lugar seguro sin importar la distancia, lenguaje o diferencia cultural. 

El impacto en la salud mental es importante, nunca hay que olvidar que la comunicación es primordial, que buscar apoyo en la familia, amigos y un profesional de la salud mental puede ser la decisión de NUESTRA VIDA. 

Nuestro vida se encuentra llena de decisiones, decidir vivirla está en nosotros.

Por cierto, Vallejo no murió un jueves, fue un viernes con llovizna, en Paris…

Si necesitas ayuda, en México puedes comunicarte al Saptel:

55 52 59 81 21

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