¿Por qué sientes pena por mí?

Las escaleras del hospital marcaban el número de calorías que quemabas por escalón. Subí y bajé unas seis o siete veces tres pisos, quizá quemé unas 2000, aunque se sintieron como su hubieran sido unas 2000 más. Afuera, un viento te arrancaba del cuerpo un filo helado, ya comenzaba a llover. Ahí estaba yo, dejándome…